Muchas veces hemos escuchado hablar de lo importante que es tomar buenas decisiones y muchos de nosotros hemos estado en situaciones en las cuáles, el decidir la mejor opción para comprar ropa o zapatos, para decidir a qué lugar ir o incluso para decidir qué comer o como vestirnos, han sido tareas tediosas o difíciles. Hasta aquí todo es normal, sin embargo cuando esta decisión hace a la persona dudar por largos periodos de tiempo, por el temor a equivocarse, de no escoger lo mejor de lo mejor de la oferta, y una vez que se ha decidido, está disconforme ya que se dió cuenta que había una mejor opción…. estamos ante una persona perfeccionista.
El perfeccionista sufre, debido a que el nivel de sus expectativas con respecto a sus metas es demasiado elevado, lo que ocasiona que por lo general tiene asegurado el inconformismo. El nivel de ansiedad que experimentan durante el proceso de plantearse expectativas altísimas, y muchas veces casi imposibles de lograr, se complementa con la frustración o inconformismo consecutivo del resultado de estas metas.
Doble sufrimiento para el perfeccionista que busca obtener lo mejor de lo mejor de forma obsesiva; por un lado ansiedad anticipatoria acerca del resultado de sus planes y por otro lado la frustración inevitable de creer que siempre pudo haber sido mejor. Estas emociones son altamente riesgosas especialmente para la persona que no tiene un conocimiento acabado de cómo las emociones afectan su forma de pensar y de actuar. Cuando hablamos de adicciones, se configura un escenario muy riesgoso para la persona adicta ya que al no saber reconocer ni regular sus emociones, es muy probable que recurra al consumo de sustancias para aliviar la ansiedad o calmar la frustración de forma inmediata e impulsiva, con lo cu{al se perpetua una conducta